En el semestre sabático que forzadamente tomé para recuperarme del desgaste en las cuerdas vocales, entre tratamientos médicos y fonológicos, descubrí que todavía soy aquella niña que no llevaba la tarea, y se quedaba sin salir a recreo haciendo 100 tontas frases estilo "debo traer siempre mi tarea"
La semana pasada me inscribí al curso virtual que deseaba desde tiempo atrás.
Me enviaron mi horario de clases, nombre del docente, plataforma etc.
Muy emocionada me conecto el primer día, viene la presentación de los alumnos y el docente, y luego la pregunta que me regresó a la infancia en 2 segundos:
Docente: "Tienen ya su manual todooooos"
Alumnos (menos yo): Siiii (a coro muy bonito)
Mi cara de sorpresa quedó grabada en la sesión y mi pregunta de: ¿¿Cuál manual?? - también.
Docente: "¿Revisaste el mensaje que les enviaron?
¿Mensaje?...(busco mi celular...y los mensajes raros que nunca leo).
Y regresa la sensación de susto de la infancia:
¿De qué habla la maestra Ofelia?
¿Cuál tarea de Ciencias Naturales?
¡Quedas castigada y sin recreo!
¡Y a escribir tontas frases y en ocasiones para variarle: el himno nacional para reforzarlo!
Me sentí desencanchada...todos habían leído el manual y comentaban esto o lo otro.
Sin embargo, pude enviar mis actividades todas completitas y bien fundamentadas porque es algo que deseaba hacer, aprender, reforzar.
Y si...todavía está en mí aquella niña de las tareas sin llevar, la descubrí en la primera clase del curso, pero solo por breves instantes.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario